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domingo, 12 de enero de 2014

Sorpresa (Traición II)

Recibí en mis sueños una extraña sorpresa, no tenía una forma concreta, ni un olor que atrajera, tampoco venia en papel de regalo envuelta… No, de esta no te alegras...

 No, la que recibí era de otro estilo, de uno totalmente opuesto al ya dicho, esta puede destrozarte por dentro, muere tan rápido como un suspiro, sintiendo un terror inmenso, floreciendo en tus cimientos.

Es un escalofrió que cala en lo más profundo de tus huesos, una pesadilla que entra en juego, para brindar a tus noches lo oscuro que hay en tu cuerpo… Sí, a esa me refiero.

Insisto, de estas sorpresas rara vez te alegras, son de las que chocan en la cabeza, sí, como si cogieran una piedra y te la lanzaras con fuerza, golpeándote entre ceja y ceja… Sí, es un mazazo del que no te recuperas.

¿A quién se le ocurre semejante ofensa? Es una verdad sin cura, un dolor que no ayuda, miles de cuchillas se abalanzan y te tortura… Pero tranquilo, viene con una tarjeta y un lacito, también con un nombre escrito…

¿El nombre? lo enterrare en tierra nueva, lo regare con pena para que algún día florezca, para que todos lo vean, para que te des cuenta que con engaños no se juega…

 Y duele, duele por qué no la esperas, ya que disfrazada te reta, pone en juicio toda creencia, es una verdad que se prepara, te agarra y te revienta.

Estalla en tu memoria, una bomba emocionalmente cargada, totalmente inesperada, le duele hasta a la más retorcida alma…

Y no existe sospecha que valga, en esta jugada no existe esa carta, no, porque el cuerpo la cierra con llave y la deja acampa a sus anchas, te quita las ganas, te hace perder la batalla.

Y pasan las semanas, te levantas por inercia y sin sentir nada, eres un muñeco de trapo, torpemente remendado, y solo puedes pensar en cuanto tiempo has malgastado, en todo el cariño que has dado, la atención que has aportado, todo eso, desaparece de un plumazo…

 Ahora despiertas asimilando de que algo en ti ha cambiado, sí, ¿el motivo de esto? Pues que te han traicionado, sí, ese estúpido insensato… ¡Qué carajo! Con lo fácil que es tener feliz a los seres humanos, ¿Porque tuviste que hacerme tanto daño?... ¿Si yo siempre te he respetado?...

Y Ahora no quiero saber ni pensar, se refleja en mi cara, el odio que has sembrado se aloja en mis entrañas, me hace destrozar todo cuanto pasa… Pero sería injusto quejarme de tanta patraña, ya que en algún sentido, estamos hechos de la misma pasta…

Pero sabía que todo esto podría pasar, era de esperar… Así que ahora me voy a enjaular, voy a encerrarme para poder meditar, porque si me dejara guiar por aquello que me dice que es correcto y que esta mal, cavaría una fosa en mi pecho, para enterrarte a ti y a tu recuerdo… Vamos, lo mismo que tú has hecho con mi confianza y mi respeto.


Por Vikingo-Sureño (Tyr-Valhalla) 12/01/14

PD: Esta poesía tiene un por qué… sí deseas saberlo, ven y pregúntame.

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